Para establecer el mismo nivel de
advertencia que existe en actualidad en el mar Pacifico
en otros sitios, la investigación sísmica
marina desempeñara un papel inestimable para
los Océanos Indico y Atlántico, incluso
el Mar Caribe y el Golfo de México. En enero
de 2005, la administración bajo el presidente
estadounidense, George W. Bush, comprometió $37.5
millones para la expansión de los sistemas de
detección y advertencia.
Arthur Lerner-Lam, Ph.D., un sismologo del Observatorio
Terrestre de Lamont-Doherty (LDEO) explicó que
la investigación sísmica marina es esencial
con el fin de identificar las fuentes posibles del
tsunami. Al identificar las fallas tsunamigénicas
y las secciones más probables de quebrar en
terremotos significativos, se puede usar las técnicas
sísmicas marinas al trazar con exactitud los
niveles y dimensiones submarinas cerca las orillas
del mar. De ese modo, puedan pronosticar exactamente
las alturas de las ondas tsuanimigenicas cuando dan
avisos.
Dr. Lerner-Lam agregó que es imposible usar
imágenes sísmicas con muy alta definición
para identificar quebraduras resultando de terremotos
prehistóricos. Estas observaciones ayudan a
los científicos calcular el promedio intervalo
entre sucesos que causan tsunamis — un factor
para determinar el riesgo. Las observaciones sísmicas
marinas juntadas permiten a los administradores de
los sistemas de advertencia de tsunami dar la prioridad
al establecimiento de los sensores de terremotos y
tsunamis. También les ayudan reconocer la capacidad
de identificar los acontecimientos significativos que
resultan en tsunamis para anunciar avisos inmediatamente.
El Maurice Ewing pertenece a la Fundación Nacional
de Ciencia y operado por LDEO y es el único
barco de la investigación dedicado a tomar imágenes
de la tierra profunda para la investigación
fundamental en Ciencias de la Tierra. El año
pasado, los científicos en el Ewing recogieron
datos geofísicos a lo largo de la frontera del
Caribe suroriental de la placa que dividen el Mar Caribe
y América del Sur. Este sistema extenso de la
falla es capaz de provocar terremotos de magnitud enorme.
En 1997, un terremoto de la magnitud 6.9 cerca de Cariaco,
Venezuela mató a docenas de personas.
“Nuestro trabajo (el determinar la posibilidad
de terremotos) a bordo del Ewing contribuye a nuestra
comprensión de los peligros del terremoto a
lo largo de la costa de Venezuela y en las islas de
Antillas de Países Bajos en el Mar Caribe suroriental.
Sabemos que el margen caribeño suroriental tiene
casi la misma largura y desplazamiento total que la
falla del San Andreas en California,"dijo profesor
Alan Levander, un geofísico de Rice University
y administrador de este proyecto.
Además, al usar la información que recogieron
de este proyecto junto con una variedad de otros datos,
Levander y sus colegas estimarán la posibilidad
del tsunami en el Caribe.
Las imágenes que resultan de la investigación
sísmica marina proveen mucha información
de los procesos terrestres, como el terremoto y tsunami
reciente en el océano indico. Muchos de los
fenómenos y procesos terrestres, como terremotos,
ocurren en la parte profunda de la corteza, o sea muchos
kilómetros debajo del suelo marino. La única
manera 'de observar' tales cráteres, las fallas
y otras estructuras submarinas es con el uso de ondas
acústicas. Las ondas acústicas rebotan
en las estructuras permitiéndoles a los investigadores
localizar las fallas con exactitud, donde los volcanes
submarinos puedan entrar en erupción, y donde
funcionan los sistemas respiraderos hidrotermales,
entre otras cosas.
Usando técnicas sísmicas profundas con
fotos de resonancia magnética, el Dr. Mladen
Nedimovic, un geofisico de LDEO, junto con sus colaboradores
han descubierto nuevos medios a localizar las áreas
y predecir la posibilidad de los terremotos del “megathrust” (movimientos
más violentos que se producen en la corteza
de la Tierra) con más exactitud. Nedimovic examinó los
datos de reflejos, utilizado comúnmente a las
estructuras geológicas tomar fotos de resonancia
magnética, recogido en el margen norteño
de Cascadia, un área que albergue las ciudades
populosas de Vancouver y de Seattle y donde el suelo
marino pacífico del norte se está empujando
bajo el margen continental de Norteamérica.
Los sitios donde las placas oceánicas empujan
hacia debajo de las placas continentales se conocen
como zonas de subducción. Dentro de la zona
de subducción son fallas enormes llamadas los
megathrusts, lugares en donde las dos placas tectónicas
juntan e interconectan uno con otro; los movimientos
mas violentos. Megathrusts es la fuente de los terremotos
más grandes y más destructores en la
tierra, por ejemplo el terremoto reciente en el Océano Índico
de la costa de Sumatra.
Nedimovic, comentó en la actividad sísmica
del pasado en el margen de Cascadia, "en 1700,
la presión debajo del margen de Cascadia se
soltó, dando por resultado un terremoto de la
magnitud 9 que devastó la región. El
terremoto del Océano Índico de 26 de
diciembre de 2004 era también un suceso de la
magnitud 9. Los terremotos de megathrust que son incluso
más grandes que la magnitud 9 se han registrado
durante este siglo a lo largo de la zona de subducción
de Alaska-Aleutiana.
Hoy en día, los científicos están
a bordo del barco de investigación para acumular
información cerca la península de Yucatán
en el Golfo de México con el fin de tener mejor
comprensión de los efectos ambientales que resultó del
impacto Chicxulub que ocurrió 65 millones de
años del pasado cuando un asteroide choco en
la península de Yucatán dejando un cráter
con el tamaño de 195 kilómetros.
El cráter de Chicxulub es prueba contundente
de la extinción amplia de varias especies señalando
el fin del periodo Cretáceos (K) y el inicio
del periodo Terciario (T). Esta investigación
mejorará nuestra comprensión de cómo
aquellos impactos puedan causar extinciones globales.
Se bombardearon nuestro planeta por impactos meteóricos
por toda la historia incluso el siglo XX y los resultados
de nuestra investigación ayudarán a explicar
la dinámica y las repercusiones de los impactos
del meteoritos," agregó Gail Christeson,
científico en la University de Texas quien participó en
el proyecto. “Además, la fuente de la
agua subterránea del Yucatan aparece ser controlada
en gran parte por la forma del cráter subyacente,
así que nuestro estudio es de mayor importancia
a los habitantes locales del área. El Dr. Mario
Rebolledo-Vieyra del Centro de Investigación
Científica de Yucatán nos ayuda en el
proyecto."
Los investigadores del Instituto Geofísico
de la Universidad Nacional Autonoma de México
(UNAM) y las universidades de Cambridge y de Londres
en el Reino Unido apoyan al equipo de aquel proyecto.
El terremoto y el tsunami subsiguiente que devastaron áreas
costeras a través del Océano Índico
de 26 de diciembre proporciona un ejemplo grave pero
aclaratorio de la importancia de la investigación
sísmica marina en ayudarnos a entender mejor
los procesos activos de la tierra y a mejorar nuestra
capacidad de determinarlos riesgos relacionados con
los terremotos, con tsunamis, con volcanes, con derrumbamientos
y con cambios climáticos. El terremoto del 26
de diciembre de la isla Sumatra-Andaman ocurrió en
el foso de Java (vease la grafica), una placa tectónica
que separaba la placa india de la placa de Birmania,
y colocada la magnitud 9.0—lo cuarto más
fuerte de este siglo. El tsunami que resultaba alcanzó la
orilla de Sumatra dentro de minutos y después
se arrojó a través de la bahía
de Bengala, alcanzando las orillas de Tailandia, de
Myanmar, de Bangladesh, de la India, de Sri Lanka y
de los Maldives en el plazo de tres horas. Estos acontecimientos
se llevan a sobre 200.000 victimas. |